¿Cuáles son los síntomas de descompensación del adulto mayor?

¿Cuáles son los síntomas de descompensación del adulto mayor?

02/02/2026
2 min lectura

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El verano puede ser una etapa especialmente desafiante para las personas mayores. Las altas temperaturas, los cambios en las rutinas y una menor sensación de sed hacen que el organismo esté más expuesto a descompensaciones de salud, incluso en personas que se consideran sanas.

Por eso, saber identificar los síntomas de descompensación en el adulto mayor y actuar de forma oportuna no es un detalle. Es una de las principales herramientas para prevenir urgencias médicas en esta época del año.

¿Qué es una descompensación en adultos mayores?

Una descompensación ocurre cuando el organismo pierde su equilibrio habitual y no logra adaptarse adecuadamente a factores externos, como el calor extremo. En adultos mayores, esto es más frecuente debido a una menor capacidad de regular la temperatura corporal y a la presencia de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca o problemas respiratorios.

Durante el verano, el riesgo aumenta porque el cuerpo pierde más líquidos, se altera la presión arterial y se incrementa el esfuerzo cardiovascular, lo que puede derivar en cuadros de agotamiento, deshidratación o incluso golpes de calor.

¿Cómo se siente una persona cuando está descompensada?

Algunos de los síntomas de descompensación en el adulto mayor más frecuentes son:

  • Debilidad en las piernas o sensación de inestabilidad al caminar.

  • Mareos o vértigo.

  • Fatiga extrema o somnolencia.

  • Sudoración excesiva o, por el contrario, piel seca y caliente.

  • Náuseas, dolor de cabeza o sed intensa.

  • Confusión, desorientación o cambios en el estado de ánimo.

En casos más severos, pueden presentarse pérdida de conciencia, pulso acelerado o convulsiones, lo que requiere atención médica inmediata.

Consejos para prevenir la descompensación en adultos mayores

Hidratación

La deshidratación es uno de los principales detonantes de descompensaciones en verano. Muchas personas mayores no perciben la sed con claridad, por lo que es fundamental fomentar la ingesta de líquidos de forma regular, incluso si no hay sensación de sed.

Se recomienda:

  • Beber agua durante todo el día (idealmente entre 1,5 y 2 litros).

  • Evitar bebidas alcohólicas, azucaradas o con cafeína.

  • Incorporar frutas y verduras con alto contenido de agua, como sandía, melón o pepino.

  • Considerar bebidas isotónicas o infusiones suaves en caso de diarrea o vómitos.

Mantener una alimentación liviana y nutritiva

Durante el verano, el sistema digestivo también se ve exigido. Optar por una alimentación fresca, liviana y nutritiva ayuda a mantener la energía sin sobrecargar el organismo.

Se recomienda:

  • Priorizar frutas, verduras, pescados y carnes blancas.

  • Evitar comidas muy calóricas, frituras o platos excesivamente calientes.

  • Mantener la cadena de frío para prevenir intoxicaciones alimentarias, especialmente en personas con defensas más bajas.

Protección frente al calor y el sol

El entorno cumple un rol fundamental en la prevención de descompensaciones. Algunas medidas simples pueden marcar la diferencia:

  • Evitar salir entre las 11:00 y las 17:00 horas.

  • Usar ropa ligera, holgada y de colores claros.

  • Aplicar protector solar FPS 30 o superior cada dos horas.

  • Ventilar la casa en la mañana y mantener los espacios frescos durante el día.

  • No dejar nunca a una persona mayor dentro de un vehículo estacionado.

Actividad física y estimulación cognitiva

Mantenerse activo es importante, pero siempre con adaptación al clima. Lo ideal es realizar caminatas suaves o ejercicios de movilidad en horarios frescos, con descansos frecuentes y buena hidratación.

Además, la estimulación cognitiva para adultos mayores cumple un rol importante en el día a día. Actividades como la lectura, juegos de memoria, conversación, música o manualidades ayudan a mantener la atención, reducir la confusión y detectar precozmente cambios en el comportamiento que podrían indicar una descompensación.

Medicación y control de enfermedades crónicas

El calor también puede alterar el efecto de algunos medicamentos, especialmente diuréticos, antihipertensivos y sedantes. Por eso es clave:

  • No suspender tratamientos sin indicación médica.

  • Guardar los medicamentos en lugares frescos y secos.

  • Realizar controles periódicos durante el verano.

  • Consultar ante cualquier cambio inusual en presión arterial, glucemia o respiración. 

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