Descubre por qué el juego en los niños mejora salud física y mental, fortalece vínculos e integra juegos de emociones y de destreza en casa.
El juego en los niños mejora salud física y emocional
¿Sabías que el juego en los niños es tan esencial como la alimentación o el descanso?
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF reconocen que jugar es un motor del desarrollo integral, pues favorece la salud física, emocional y social desde la primera infancia.
Jugar no es un lujo ni un pasatiempo, es un derecho fundamental reconocido por la Convención de los Derechos del Niño de la ONU, que establece que todos los niños tienen derecho al descanso, al esparcimiento y a actividades recreativas apropiadas para su edad.
En este artículo de Alemana Seguros, te contamos esta y más razones por las que el juego es esencial para tus hijos.
Los niños pueden aprender jugando… para crecer mejor
Diversas investigaciones señalan que el juego en los niños fortalece las funciones ejecutivas del cerebro -memoria, control de impulsos y flexibilidad cognitiva-, contribuyendo a un aprendizaje más efectivo y duradero.
Cuando los niños exploran, construyen o inventan soluciones en dinámicas de juego, ejercitan su pensamiento lógico y su capacidad de tomar decisiones. Estas experiencias se convierten en bases sólidas para enfrentar desafíos académicos y sociales en el futuro.
La evidencia también muestra que los juegos mentales para niños y dinámicas de exploración hacen que los más pequeños cuenten con mejor concentración, creatividad y autonomía en el aula. Incluso actividades tan simples como ordenar bloques o resolver un rompecabezas estimulan la curiosidad y la capacidad de resolver problemas.
La UNICEF subraya que jugar en familia reduce la probabilidad de que los niños desarrollen ansiedad, depresión o problemas de sueño. Incorporar juegos de emociones para niños, como dramatizaciones o dinámicas de rol, les permite procesar sentimientos complejos de manera segura y fortalecer la empatía.
Jugar más, vivir más saludable
La OMS advierte que el sedentarismo en la infancia es un riesgo creciente y recomienda que los menores pasen menos tiempo sentados y más tiempo en movimiento.
Aquí, jugar juegos de destreza como saltar, correr, trepar o bailar se convierte en una forma natural y divertida de actividad física que, además de entretener, mejora la coordinación y la resistencia.
El juego físico contribuye al desarrollo motor grueso y fino, fortalece músculos, huesos y sistema cardiovascular. Al mismo tiempo, ayuda a prevenir la obesidad infantil y a crear hábitos saludables que se mantienen en la adolescencia y adultez.
Estos beneficios han motivado a países como Chile a implementar programas como Chile Crece Contigo, que distribuye materiales lúdicos y promueve el juego libre en casa y en la escuela como una estrategia de bienestar integral.
También se ha comprobado que los niños que juegan al aire libre presentan menores niveles de estrés y mejor concentración en clases. Incluso pausas activas y recreos prolongados en las escuelas han demostrado mejorar el estado de ánimo y el rendimiento académico.
Diez minutos de juego en familia hacen la diferencia
Más allá de los beneficios individuales, tener una tarde o momento de juegos con los hijos fomenta la confianza, la comunicación y la autoestima.
Estas interacciones fortalecen el vínculo afectivo entre padres e hijos y crean recuerdos significativos que acompañan a los niños durante toda su vida.
La Fundación Integra y JUNJI destacan que el juego colaborativo, en el que los niños negocian reglas, comparten turnos o inventan historias colectivas, enseña valores como la solidaridad, la paciencia y el respeto.
Para que esos diez minutos realmente “hagan la diferencia”, conviértelos en un ritual sencillo y constante: sin pantallas, con un juego elegido por el niño y un rol adulto de acompañante, no de juez.
Prueba una regla fácil de recordar (10-3-1): diez minutos, tres veces por semana, un juego por sesión (alternando juegos de emociones, juegos de destreza y juegos mentales).
Cierra siempre con treinta segundos para nombrar cómo se sintieron y qué aprendieron; esa breve reflexión consolida la autoestima y la autorregulación. Si hay hermanos de distintas edades, usa variantes por niveles (el mismo juego con retos más simples o complejos) para que todos participen.
La clave no es la complejidad, sino la regularidad: pequeños momentos bien cuidados que, sumados en el tiempo, construyen horas de conexión y bienestar.
Una mirada desde la prevención y el bienestar
Al igual que el juego, cuidar la salud requiere planificación y prevención.
Así como fomentar dinámicas lúdicas protege a los niños frente a riesgos emocionales y físicos, contar con una cobertura de salud adecuada asegura que toda la familia tenga respaldo ante imprevistos. Prevenir siempre será más fácil que curar, y contar con herramientas que resguarden la salud permite disfrutar plenamente de la vida cotidiana.
En Alemana Seguros, creemos que la protección de la salud es un compromiso integral. Nuestro Seguro +Salud entrega acceso a hospitalización, medicamentos y prestaciones médicas de alta cobertura en prestadores preferentes.
Esto significa tranquilidad para las familias, que pueden enfocarse en acompañar el crecimiento de sus hijos y asegurar que tengan espacio para crecer, aprender y, sobre todo, jugar.
Cuidar la salud es cuidar el futuro. Y el futuro de los niños se construye hoy, en cada momento de juego que les permite desarrollarse como personas plenas y felices.